Mundo Interior (1982-1984)

Mundo Interior fue otra de las revistas del “movimiento subte” editadas en la ciudad de Córdoba, en este caso entre 1982 y 1984. Es decir, un proyecto que aprovechó, en cierto modo, el comienzo de la transición, cuando el régimen dictatorial se mostraba debilitado luego de la derrota en Malvinas, y que existió hasta un tiempo después del regreso de la democracia.

Vieron la luz ocho números, y en teoría eso fue todo lo que se publicó: sin embargo, en un documento que nos compartió Juan Alfredo Fragueiro, quien fue su creador y director, aparece un misterioso dato que desdice esa información. Más allá de que se trata de un caso valioso para pensar aquellos años de revistas underground en contexto de dictadura, e incluso más allá de la pertinencia del subtítulo que llevaba (“Hecha como en casa”, lo que hablaba de su condición casi artesanal), Fragueiro tramitó su inscripción en la Dirección Nacional del Derecho de Autor. Se ve que la reglamentación, en aquellos años, indicaba que dicha inscripción debía ser renovada anualmente, con el depósito además del último ejemplar publicado. Así es que, gracias a la cesión de Fragueiro, ponemos aquí a disposición los formularios de inscripción: el primero está fechado en diciembre de 1982, momento en que dejaron el número 3 de la revista (probablemente, el inicio del trámite); el segundo en abril de 1984, cuando dejaron un ejemplar del número 6; y compartimos una última actualización del trámite fechada el 20 de marzo de 1985, momento en que supuestamente dejaron como depósito… el número 9 de la revista. No hemos hablado de esto con Fragueiro, que quizás no recordaba esa existencia al momento de nuestra entrevista; por lo pronto, hasta que no aparezca dicho ejemplar no corregiremos la información.

El origen de Mundo Interior estuvo marcado por la incipiente escritura poética de su impulsor, una vez egresado del Colegio Monserrat en 1981, y de su amigo Luis Pereira Duarte que, según dijo en la entrevista, también tenía “inclinaciones hipoides”. El primer gesto, entonces, fue imprimir en mimeógrafo un cuaderno de poesía que repartieron por el centro de Córdoba. Luego se fue sumando gente al proyecto, llegaron a armar un grupo de siete integrantes, y nació la idea de empezar una revista. Con el aporte colectivo alquilaron una casa, en barrio Alberdi, que convirtieron en una suerte de búnker de redacción.

Como las otras revistas “subte”, Mundo Interior fue hecha por y para jóvenes, aunque haya pretendido ampliar el círculo lector. Sus rasgos identitarios fueron el humor y el sarcasmo, alternados con cierta cursilería (sobre todo en la poesía que publicaban). Así y todo, fue una de las revistas más críticas de su tiempo, junto con Artemio, y quizás pueda afirmarse esto porque ambas hicieron sus trayectorias con las licencias que comenzaba a otorgar la transición democrática. En las dos (como en las revistas de Villa María del mismo periodo) se pueden advertir las contradicciones compartidas por los chicos de esa generación, en las que convivían cierta expectativa por la restitución de derechos y libertades expresivas con el desencanto, ya extendido, hacia el modelo económico y social heredado. Mundo Interior desplegaba, en ese sentido, un discurso explícito contra el régimen militar, y sobre todo contra la curia cordobesa y el conservadurismo local.

Según Fragueiro, la revista apuntaba a practicar un periodismo cultural “rebelde”, en relación al gusto especial (casi un impulso lúdico) que tenían por entrar en polémicas. La más recurrente estuvo marcada sin duda por las críticas incesantes al entonces Cardenal Primatesta, responsable de la Iglesia Católica en la provincia. El periodismo que ensayaban, entonces, podía oscilar entre esos posicionamientos de orden social y político y el relevamiento de cierta producción artística y literaria, sobre todo visibilizando texto escritos por los integrantes del grupo o por algunos colaboradores.

Quizás el mayor aprovechamiento que hicieron de esta experiencia editorial fue el de la “liberación del sarcasmo” que se produjo luego de la Guerra de Malvinas. Mundo Interior es un ejemplo, en ese sentido, de intervenciones irreverentes, como lo puede haber sido la revista Huérfanos en Villa María. Por ejemplo, tuvo una sección dedicada a la comunicación intelectual (libros y cine) en la que comentaban libros “para prohibir” (mofándose de la alicaída censura militar) y “para recomendar”. Y también editaron una “Zona pálida” en la que criticaban la fiebre por el consumo televisivo, los conductores de TV, el mundo de la moda y, en síntesis, a todo espacio que representara la banalidad de lo masivo. “Cuanto más consumimos, más nos acercamos a la destrucción”, decían en el número 8.

En términos materiales, la revista tuvo dos formatos bien marcados: uno que podríamos llamar pequeño, similar al A5, que fue del primer al quinto número, y otro más grande, apenas distinto al formato oficio, del sexto al octavo número. Asimismo, formó parte del circuito de comercialización “subte” que compartieron revistas como Psyglus, Signo Vital, Simplemente y Artemio en disquerías y librerías de la ciudad.

Juan Fragueiro no recordó, por último, cuáles fueron las razones que los llevaron a nominar de ese modo a la revista (cree que puede haber estado asociado al hipismo de la época), pero sí recordó las razones de su final, más allá de si fue con el número 8 o el 9: no les quedó dinero, ya no pudieron sostener la oficina en la que trabajaban, hubo rispideces internas y, además, los integrantes fueron tomando rumbos distintos. Él se enfocó en la labor radial y, para los años 84 u 85, la revista ya había quedado como una “pendejada insostenible”, según sus propias palabras.

Diego Vigna

Directores o responsables de edición
Director: Juan Alfredo Fragueiro. Subdirectores: Luis Pereira Duarte (números 1 y 2); María José Amatti (números 3 y 4)

Tipo
Revista impresa

Fecha de publicación
1982 - 1984

Lugar de edición
Córdoba, Argentina

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