Artemio (1980-1987)

Artemio fue una revista (de las entonces denominadas “subte”, “subterráneas” o “under”) editada en la ciudad de Córdoba entre 1980 y 1986, con 16 números publicados, y en paralelo los siguientes documentos subsidiarios: un volumen dedicado al Festival de Rock de La Falda de 1983; algunos suplementos con producción poética; otras separatas dedicadas a las artes plásticas. Tuvo un subtítulo que la atravesó de principio a fin, y que remitía directamente al proceso de posdictadura: “Revista sin anestesia”. Se trató de un proyecto ideado y dirigido por Roberto Giordano, con la compañía permanente de su esposa (e ilustradora de la revista), Clyde Penedo, y un grupo inicial de amigos que se sumaron desde la misma charla inaugural, según el testimonio de Penedo: Sandra Wort, Marcelo Uehara (también presentes en otras revistas del periodo, como Signo Vital) y Gerardo Penedo. En el staff del número inicial figuran, además, las firmas de Sergio Osses (años después, impulsor y director de la revista El Apuntador), Hugo Montenegro, Horacio Giménez y Hugo Revelino.

Artemio nació con una factura gráfica artesanal, también observable en otras revistas “subte” publicadas en ese contexto de censura y represión, como Mundo Interior, Signo Vital, Psyglus, Simplemente o Generación (no así en proyectos, también coexistentes, como Un Andén Para la Cultura, que mostró intereses más profesionales). Sin embargo, la publicación fue creciendo con el correr de los números y la ampliación del grupo de colaboradores (no sólo firmas de Córdoba sino también de otros puntos del país, y hasta del extranjero, a partir de algunos contactos de confianza); se fue complejizando también en sus contenidos y, en cierto modo, también fue adquiriendo un funcionamiento más aceitado, oscilando entre la crítica de arte, el periodismo cultural y la coyuntura sociopolítica.

Se trató, en ese sentido, de una inequívoca revista de cultura y arte, desde su idea fundante. Así lo recordó Clyde Penedo cuando nos narró la escena que le dio origen: Roberto Giordano propuso encauzar los intereses del grupo fundador en una publicación dedicada, en principio, al relevar el arte que se producía en la ciudad de Córdoba por aquellos primeros años de la década, y luego otras expresiones que llegaran desde otros puntos (especialmente Buenos Aires). Los temas que oficiaron de “pivotes” para el resto de los contenidos fueron, en ese sentido, las artes visuales, la fotografía y la música (sobre todo el rock, con un especial énfasis a los programas radiales de la ciudad dedicados a la producción musical). Quizás el aporte más significativo de ese relevamiento artístico haya sido la gran cantidad de crónicas y comentarios sobre recitales llevados a cabo en Córdoba, en aquellos años que Clyde Penedo nombró como de “vacas gordas” (en relación a la cantidad y calidad de la oferta musical que “bajaba” a Córdoba desde Buenos Aires), y las entrevistas que realizaban esos mismos artistas.

En los primeros números se puede advertir una respuesta visual a los últimos años de censura y represión militar, con muchas fotografías y dibujos de desnudos, algo singular en el concierto de revistas cordobesas. Luego, otros contenidos comienzan a tomar protagonismo, sobre todo el interés por la música contemporánea, el teatro y la crítica cultural. En este sentido, tanto en Artemio como en otras revistas under del periodo se pueden leer los claroscuros del momento que hizo convivir la expectativa por la restitución de derechos y libertades expresivas con el desencanto hacia el modelo socioeconómico heredado. Se destaca una crítica a la televisión, a los conductores de TV, al mundo de las apariencias y a todo espacio que reuniera la barbarie y la banalidad de lo masivo. En el periodo pos guerra de Malvinas, se acentúa una suerte de revisionismo que repudia a las “costumbres foráneas”, en términos de consumos culturales: enlatados que la juventud “asumía como moda”.

Más allá de lo anterior, y para evitar los ataques de la coyuntura, en los créditos de los primeros números (1980) el grupo afirmaba, entre la ironía y la autopreservación, que Artemio era “una revista de arte en todas sus manifestaciones”. El perfil artístico-cultural, en este sentido, se enfocaba como dije en las disciplinas más asociadas a la “bohemia”: el rock, el teatro independiente y, en muy menor medida, la literatura. Para esas coberturas ponían énfasis en el formato entrevista, en el armado de reportajes y en los comentarios críticos sobre recitales. La entrevista, de hecho, se muestra en Artemio como un modo específico de intervención intelectual.

Por último, Artemio se destacó por protagonizar el circuito de comercialización que integraron otras revistas subterráneas (Signo Vital, Simplemente, Mundo Interior) en disquerías, librerías y comercios de artesanías de la Capital. Sugiero, para profundizar tanto en la revista como en el periodo, consultar dos documentos: la entrevista realizada a Clyde Penedo en 2025, y el trabajo titulado “Revistas subterráneas y alternativas de la ciudad de Córdoba en dictadura y transición democrática”, que publicaremos aquí en 2026.

Diego Vigna

Directores o responsables de edición
Director: Roberto Giordano

Tipo
Revista impresa

Fecha de publicación
1980 - 1987

Lugar de edición
Córdoba, Argentina

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