La Hoja del Rock / Sr. Rock (2006-2008)
Estas revistas dieron forma a un proyecto editorial a cargo de Daniel Castoldi, Walter Carrera y Darío Azumendi, que comenzó a circular en marzo de 2006 y cerró su ciclo en marzo de 2008. En ese lapso temporal se publicaron siete números de Sr. Rock (segunda experiencia), que reanudaron en cierto modo el proyecto de La Hoja del Rock previo, que llegó a publicar seis números. De modo que, a diferencia de aquellas publicaciones que retornan por etapas o épocas, Sr. Rock debe pensarse necesariamente como una continuidad de La Hoja del Rock, en tanto revista de periodicidad mensual que se publicó de marzo a julio de 2006, y que incluía en su staff a Viviana Luna como propietaria.
En su primer número, La Hoja del Rock se presentaba como una publicación que procuraba documentar la cultura rock en Villa María, en un momento de evidente crecimiento del campo de producción musical en el circuito local. En los seis números que preceden a Sr. Rock realiza coberturas de recitales, crónicas de presentaciones en vivo, entrevistas a músicos locales e informes especiales. Los informes recapitulan la trayectoria de importantes figuras del rock nacional (Charly García y Pappo); también incluye artículos sobre actividades culturales emergentes en la ciudad: el Primer Encuentro de Documentales y Documentalistas, o los ciclos “Destilarte” que convocan a diferentes disciplinas artísticas (animación, clown, teatro y rock), organizados por estudiantes de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM). El segundo número publica una nota sobre el aniversario de los 30 años del golpe de Estado de 1976, con una entrevista a Jesús Chirino y otra sobre el rock en dictadura. El interés por reconstruir la historia del rock local (que retomará luego Sr. Rock) se despliega con testimonios de Gustavo Rovira, Sergio Stocchero (activo participante de las revistas culturales y literarias publicadas en la década de 1980) y Enrique “Cacho” Aiello.
El cambio de denominación de la revista por Sr. Rock se fundamentó en una nota editorial, lo que supuso asumir una posición respecto del rock en tanto estilo musical y, en particular, como género que alcanzó su madurez. En el primer número, la nota afirmaba “el rock no es la música que caracteriza a los adolescentes”. Se intentaba así desvincular al género de su relación con una etapa de la vida, para atender a su “progreso y madurez” como expresión musical. A la vez, se proponía considerar al rock de manera seria y otorgarle un lugar en la agenda cultural, con el relevamiento de grupos y formaciones locales, la trayectoria de los pioneros y los hitos del género en la historia cultural de Villa María.
En los contenidos de esa segunda etapa predominan las firmas de Castoldi y Carrera. Las secciones incluyen la crónica de recitales en vivo o festivales, entrevistas a músicos locales o figuras relevantes del rock nacional, notas a bandas o perfiles de músicos que se presentan en la tapa. En cada número, la nota editorial está acompañada por el dibujo del “Compadrito” de Daniel Tieffemberg (alias Monky).
En una nota homenaje, Monky aparece como la figura tutelar de los músicos en la ciudad. Con el título “Padre nuestro”, la nota registra el inicio de su trayectoria en la década del 70 y su participación en bandas emblemáticas: Eclipse, Serpiente Emplumada, Cristalia, Tren de salsa y Sudaka. En dictadura, junto con Aiello y Stocchero, organizan el primer recital de rock en Villa María (el 6 de noviembre de 1976), a los que siguen otros referidos por Castoldi como “míticos”: “Villorio Rock” y “Volvete Compadrito”. Al reconocimiento de su rol en el campo musical se agrega su importante participación como dibujante en las revistas culturales y literarias publicadas en la década del 80. Es el caso de Nexo y Arte, publicaciones vinculadas a la cultura rock a cargo de Rubén Darío Chiappero, en las que realizó la diagramación. Monky también colaboró como dibujante y diagramador en otras dos revistas centrales de ese período: Río de Pájaros, dirigida por Juan Montes, y El Gran Dragón Rojo y la Mujer Vestida de Sol, a cargo de Alejandro Schmidt. Todas pueden consultarse en este Archivo.
Volviendo a estas revistas, documentan un período relevante de actividad del rock local que se explica por la presencia de espacios de formación; el acceso a equipos que facilita la convertibilidad de monedas, en la década del 90, y la existencia de un circuito activo de ciclos y festivales. Entre los espacios de formación están la Escuela de Música Popular (EMPO), a cargo de Raúl “Kuki” Soria, y la carrera de Composición Musical con Orientación en Música Popular de la UNVM. En el momento de circulación de Sr. Rock, los recitales que convocaban a los grupos eran Fijate Rock, en el que el productor era Azumendi, y el Costanera Rock, a cargo de la Municipalidad.
Se podría decir que el rock villamariense registra tres períodos: el grupo de los pioneros (con la figura de Lucas Arregui), la emergencia de una generación en la década de 1980 (Aiello, Stocchero, Monky, entre otros), que se constituye en referente de los grupos en los años 90, y las nuevas formaciones de la década del 2000. En la década del 90, los grupos emergentes tienen la particularidad de contar con un repertorio propio. En la revista aparecen notas a los músicos de Pachamama, Nauseabundos de Alegría, Mr. Mojo y Carroñeros. En tanto, a mediados de los 2000 están en plena actividad Motorblues, Macroporno, Preciosas Ridículas, Malditos Bufones, entre otras.
Con portadas dedicadas a “Titina” Bravín, Sopló el Fantasma, Macroporno, Pachamama, Mr. Mojo, Preciosas Ridículas, Malditos Bufones, Mutilador, Enrique Aiello, Gustavo Rovira, Guillotes, Kalsevitoz, Tío Jorge, estas revistas registraron el crecimiento del campo de producción musical en un período de cambios sociales y culturales. En el ethos de las bandas predominaba el disfrute, el rechazo a la lógica mercantil y el interés por contribuir al desarrollo de la música local. En su fase de circulación, documentaban además los cambios en el rock (en tanto movimiento contracultural) que atravesó dos “post”: el trauma de la tragedia de Cromañón, y la efervescencia creativa posterior a la crisis del 2001 en la sociedad argentina.
La Hoja del Rock, como experiencia inicial, surgió a partir de la amistad entre Castoldi y Carrera, que cursaban las carreras de Comunicación Social en el Inescer (Instituto de Educación Superior del Centro de la República) y Diseño y Producción Audiovisual en la UNVM. A mediados del 2000 Azumendi (productor y conductor de radio) estaba a cargo del ciclo Fijate Rock y contactó a Castoldi y Carrera con Viviana Luna y Dardo Fernández, de La Hoja Clasificados, una publicación con oferta laboral que era muy popular en la ciudad. A partir de ese vínculo comenzaron a editar e imprimir la revista.
El staff se completa con colaboraciones de César “Titina” Bravín, Victoria Coronel, José Azócar, Carlos Onnainty (alias “Caito”), Darío Falconi, Mikel Aspiri y Paula Salles. Para Castoldi, “nuestro gueto era el rock”, es decir, parte de la cultura en la que se formó. En el tránsito a la vida adulta, el rock cambia el semblante púber para adoptar la pose del compadrito, el ícono que acompaña la nota editorial en cada número.
Silvina Mercadal
Directores o responsables de edición
Directora propietaria de La Hoja del Rock: Viviana Luna. Dirección periodística: Daniel Castoldi. Dirección de producción: Walter Carrera. Dirección artística: Darío Azumendi
Directores de Sr. Rock (todos los números): Daniel Castoldi y Walter Carrera
Tipo
Revista impresa
Fecha de publicación
2006 - 2008
Lugar de edición
Villa María, Córdoba, Argentina
Vínculo con otras revistas



















